Mundo Pandereta

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20 de noviembre de 2014

El Bicho de Sabadell, un monstruo en las cloacas.

Hacía tiempo que tenía ganas de escribir sobre este misterio, por ser de la ciudad donde vivo y tocarme relativamente cerca, tanto que en ocasiones he podido pasar muy cerca de lo que por muchos vecinos de Sabadell es conocido aún hoy como "El Bar del Bicho".

Corría el año 1981 cuando en un Bar de la calle Brutau sucedería algo inesperado. Hacía pocos días que en la cocina de este Bar de barrio el fregadero de la cocina parecía estar obstruido, el dueño intentó arreglarlo manualmente para desatascarlo pero sus intentos no servían de mucho, algo muy gordo debía haberse formado en el desagüe. Cansado ya de ver que no podía solucionarlo decidió coger sus herramientas y él mismo acceder a las tuberías rompiendo el suelo de la cocina. Cuando pudo acceder a la tubería de ese desagüe su sorpresa fue mayúscula. A medida que iba arrastrando hacia fuera el origen del atasco, el dueño del bar no daba crédito a lo que veía, mucho menos cuando logró extraer todo lo que provocaba el dichoso atasco. En el suelo de la cocina, retorciéndose y emitiendo algún que otro ruido había lo que se llegó a describir como una serpiente gorda, negra, de mal olor, con una especie de ventosas, viscosa y con cabeza de calamar. Visiblemente sorprendido y algo atemorizado llamó a la policía para denunciar lo que había descubierto. Cuando llegó la pareja de agentes no terminaban de creer lo que veían sus ojos y decidieron llamar al fotógrafo del periódico de la ciudad, para que fotografiara ese extraño ser. Pasado un rato llegó un grupo de hombres que retiraron al bicho y se lo llevaron urgentemente a un veterinario de la ciudad para lograr averiguar que demonios era aquello. En su primera exploración este veterinario llegó a la conclusión de que el extraño ser era un híbrido, una mutación que podría haber surgido de las cloacas de la ciudad. El Bicho fue trasladado al laboratorio municipal, donde murió en el trayecto. Días después el veterinario de Sabadell se retractó de su primer diagnóstico afirmando esta vez que lo encontrado en las tuberías, no era más que tripas de caballo en avanzado estado de putrefacción.

La noticia corrió como la pólvora entre los vecinos gracias al boca a boca y en el resto de España por los titulares de los periódicos, que hablaban por primera vez del Monstruo que vivía en las cloacas de Sabadell. La gente de la zona empezó a recordar las historias que se contaban cuando en 1973 en la misma ciudad sucedió un caso similar. El temor entre los vecinos era encontrarse otro Bicho ahora en sus propias casas, por lo que se decidió llevar los restos a un especialista del Zoo de Barcelona. Rápidamente se confirmó la teoría de las tripas de caballo y así se hizo publicar en varios periódicos. Parecía que la ciencia estaba de acuerdo cuando en el mismo lugar donde apareció ese desagradable lo que fuera, aparecieron dos más en días distintos. El dueño del Bar decidió coger uno de estos bichos y guardarlo en una bolsa en el congelador de la cocina. Una denuncia llevó a la policía a intervenir en el Bar y requisar el cuerpo congelado de ese Bicho y posteriormente emitir una orden que obligaba a precintar el bar durante un tiempo por incumplir normas sanitarias. Todo aquello podría haber quedado allí de no ser por un vecino conocido hasta hoy como el Sr. X. El Sr. X pudo colarse en cocina antes de que el dueño congelara a uno de esos seres y cortar un trozo de cola, para llevárselo con el fin de investigar por cuenta propia y en secreto, por miedo a que se tomaran duras represalias por sus actos. 

Años después se pudo conocer el resultado de esas investigaciones. El Sr. X primero quiso saber cuál sería el grado de resistencia que tendría sumergiendo un trozo de carne de cerdo en un líquido corrosivo y en otro una muestra del Bicho. Al día siguiente el trozo de carne estaba casi desecho, pero la muestra del Bicho seguía intacta. La segunda prueba fue en el vertedero de la ciudad, en donde Sr. X decidió dejar tripas de cerdo en el suelo cerca de la basura y al lado el trozo del Bicho que quedaba, ya que quería saber el comportamiento de las ratas ante una carne aparentemente asquerosa. Al día siguiente volvió y no encontró nada de las tripas a excepción de huellas de ratas y marcas del festín nocturno, la muestra del Bicho estaba intacta ni siquiera se apreciaban huellas alrededor. Aquella fue la última investigación que por seguridad mantuvo en secreto este vecino misterioso.

Los expertos entonces parecían tener claro que era aquello, aunque en un inicio parecía ir enfocado a otra cosa, los teóricos de la conspiración aseguran que aquello estaba vivo y que podían haber más en las alcantarillas a tenor de que llegaron a descubrirse tres en total. Después de aquello la vida transcurrió tranquila como de costumbre y los ánimos y temores se fueron enfriando, aunque mucha gente recuerda o conoce la historia del Bicho de Sabadell.


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