Mundo Pandereta

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10 de agosto de 2017

Algo huele a podrido en el fútbol.

El fútbol es pasión, es ilusión o como diría aquel el fútbol es fútbol y parece que por todo esto los dirigentes de las principales federaciones internacionales y nacionales tienen carta blanca para timarnos, estafarnos y engañarnos de todas las formas posibles.

La imputación de Villar, presidente de la Federación Española de Fútbol, tras el hundimiento de las cúpulas de la FIFA y la UEFA en su momento por parte de la justicia, es una prueba más de lo podrido que está el fútbol. Corrupción de todo tipo se destapa a medida que pasa el tiempo desde malgasto o apropiación indebida de dinero público a través de subvenciones, ocultación de ingresos en paraísos fiscales, contratación de empresas con intereses particulares, apuestas, amaños, reventas de entradas, sobornos... un sin fin de ilegalidades y corruptelas que no solo implican a las federaciones si no que también, aunque les duela a muchos reconocerlo, a los propios clubes, jugadores, managers... Todo o casi todo el mundo del fútbol parece podrido hasta las trancas y es que tras el escándalo de la entrada en prisión de Villar, se destapó una red de reventas de entradas que iban más allá del ámbito nacional y que incluso afectan al partido de los partidos de la afición española, la final del Mundial de Sudáfrica. Y después rumores y "spoilers" sobre lo que vendrá en próximos capítulos judiciales en los que árbitros y casas de apuestas saldrán presuntamente salpicados a altos niveles más pronto que tarde.

Todo esto al final nos perjudica a los aficionados que gastamos dinero en entradas, abonos televisivos, merchandising, etc para poder ver y seguir cada semana a nuestros equipos y a esos jugadores futbolisticamente extraordinarios, para que después los mismos gasten dinero que luego nadie justifica su originen, oculten ingresos para no pagar impuestos o hagan a espaldas de los socios negocios y chanchullos que benefician a unos pocos dañando la imagen de esos clubes históricos, alterando competiciones y adulterándolas de tal forma que la sana competencia brilla en ocasiones por su ausencia. Tras años de permisividad el fútbol está más que podrido. 


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