18 de octubre de 2015

Terror en el barrio de Enfield.

1977, anochecía en el barrio de Enfield en las afueras de Londres. En una típica casa adosada británica Peggy Harper divorciada de 40 años y sus cuatro hijos, dos niñas y dos niños, se disponían a descansar. La señora Harper se despierta en mitad de la noche al oír a sus dos hijas gritar en su habitación, se levanta de la cama y corre a toda prisa. Al llegar sus hijas nerviosas y llorando le cuentan que sus camas empezaron a moverse solas muy intensamente, la señora Harper las tranquiliza y las convence de que solo fue una pesadilla de una de ellas.


La noche siguiente la señora Harper vuelve a despertarse alarmada por los gritos de sus hijas. Al llegar a la habitación sus hijas le cuentan que oyeron una serie de ruidos y golpes y que una silla que tenían en un lado de la habitación comenzó a moverse sola. La señora Harper inspecciona la habitación pero no ve nada raro, así que para tranquilizar a sus hijas decide llevarse la silla a su habitación. Nada más salir de la habitación de sus hijas, apagar la luz y cerrar la puerta ella misma empieza a escuchar los golpes, entra en la habitación pero vuelve a no encontrar nada. Vuelve a salir y de nuevo ruidos y golpes procedentes de la habitación. Entra de nuevo, enciende la luz y sus hijas siguen en sus camas asustadas pero esta vez algo raro a sucedido, un pesado baúl que estaba junto a una de las paredes se movió unos palmos. La señora Harper empieza a sospechar pero en lugar de asustarse y perder los nervios arrastra de nuevo ella misma el baúl hasta su sitio, pero antes de apagar la luz y salir el baúl se mueve solo en presencia esta vez de la señora Harper. En ese momento asustada ante esa extraña situación decide coger a sus cuatro hijos y marcharse de casa en busca de ayuda de los vecinos. Unos cuantos vecinos se reunen y acuden a la casa junto a la señora Harper para inspeccionarla así como el jardín exterior, sospechando que pudiera haber alguien realizando esos ruidos, pero no encuentran nada. Mientras los vecinos intentan tranquilizar a la asustada señora Harper ellos mismo son testigos de esos golpes y ruidos. Ante esa extraña situación entre todos deciden llamar a la policía para denunciar lo que estaba sucediendo. La policía llegó a la casa y comenzó a inspeccionar, el acta de esos agentes tras acudir a la casa no deja dudas, los agentes relataban como por ejemplo una silla no hacía más que moverse por la casa, aseguraban que unos ruidos y golpes de los que desconocían su procedencia resonaban por la misma, así como otros fenómenos inexplicables.


Los días siguientes dichos fenómenos no harían más que empeorar hasta el punto de que más muebles se movían de sus sitio, cajones salían despedidos sin previo aviso de los mismos igual que juguetes y otros tantos objetos que pudieran ser lanzados en cualquier lugar de la casa poniendo en peligro a los miembros de la familia Harper, luces y aparatos electrónicos que se encendían o se ponían en funcionamiento solos sin olvidar los ruidos y golpes que tampoco cesaban por momentos. Numerosos casos poltergeist en aquella casa que la policía no podía explicar.

El caso se hizo muy popular al aparecer en la prensa escrita. El periódico Daily Mirror desplazó a la casa a una serie de reporteros para que intentarían inmortalizar alguno de los sucesos que allí ocurrían. Sin duda los reporteros no se fueron con las manos vacías así como tampoco se marcharon sin sufrir alguno de esos fenómenos, nada más acceder a la vivienda una pieza de Lego que estaba en el suelo salió disparada hasta estrellarse en la cara de uno de los reporteros. Fueron ellos los que ante todo lo que presenciaron decidieron poner en contacto a la señora Harper con Maurice Grosse, un miembro de la Asociación para la Investigación Psíquica experto en este tipo de casos, para que intentara averiguar los motivos de todo aquello y ayudar a la familia.

Grosse llega a la casa un 5 de septiembre para entrevistarse con la señora Harper y sus hijas, tras esa visita los fenómenos que habían estado sucediendo en la casa diariamente cesaron durante tres días, pero no así la investigación de Grosse. El 8 de septiembre unos ruidos y golpes que procedían de la habitación de las niñas alarmaron a Grosse, los reporteros que le acompañaban en su investigación y a la señora Harper. Al subir a la habitación encontraron a Janet dormida en su cama pero junto a ella una silla levitando a algo más de medio metro de altura, en ese instante la silla descendió hasta quedar en el suelo. Una hora después la silla volvió a levitar siendo captada fotográficamente por uno de los reporteros, pero no fue lo único que presenciaron en la habitación ya que las puertas de los armarios se abrieron de golpe, un juguete cruzo en el aire la habitación de punta a punta y una brisa fría y extraña les hizo estremecerse.


El caso no hacía más que ocupar el interés de la opinión pública hasta el punto de ser portada en los periódicos y ser invita la señora Harper junto a Maurice Grosse a un programa de televisión, para relatar todo los sucesos vividos en la casa. La investigación no cesó así como tampoco los fenómenos poltergeist que se violentaban hasta incluso provocarse sin ningún tipo de motivo físico pequeños incendios en la casa que desaparecían igual que aparecían y que tampoco dejaban muestras de ello. La familia Harper cada día que pasaba corría el peligro de que alguno de esos fenómenos pudieran hacerles mucho daño. En la habitación de las niñas se pudo fotografiar una secuencia aterradora que tenía como protagonista a Janet, una de las dos hijas de la señora Harper, en las mismas se aprecia como mientras las niñas duermen la cortina de la ventana situada al lado mismo de la cama de Janet empieza a moverse hasta enrollarse, seguidamente la cortina enrollada para intentar alcanzar a Janet. De hecho la misma Janet había asegurado a los investigadores que una noche la cortina se había enrollado sola y la había agarrado del cuello ante la presencia de su madre, previamente Janet aseguró que una extraña fuerza la había empujado hasta las cortinas.




Las cámaras también recogieron una secuencia de imagenes en las que se puede apreciar como la cama de al lado de Janet, donde dormía su hermana Margarita, de repente la almohada sale despedida de la cama despertando a Margarita.




Los fenómenos empeoraron cuando se centraron en la pequeña Janet de 11 años. Janet empezó a hablar con extrañas voces de entidades distintas, una de ellas en voz grave y masculina utilizaba expresiones mal sonantes y soeces impropias de una niña de su edad. En una de las ocasiones en las que Janet entraba en trance y esas voces se apoderaban de ella, una de ellas aseguró ser un hombre que había vivido en la casa y había muerto. La niña también pudo ser captada levitando bajo la mirada aterrada de su familia.



Janet tenía que ser agarrada en muchas ocasiones para que no agrediera a nadie en la casa ni a ella misma. En alguna ocasión se la pudo ver tras entrar en trance correr por la casa maldiciendo e insultando hasta lanzarse de cabeza contra una pared, también llegó a agredir y tumbar en el suelo a un trabajador social ex-policía con un gran físico, que no pudo detenerla. El médico que la trataba una noche decidió aplicarle una dosis elevada de Valium para tranquilizarla y conseguir que descansara, tras clavarle la aguja en el brazo los testigos que allí estaban aseguran que su cuerpo emitió una leve luz blanca. Rato después de dejarla en su cama dormida se escuchó un fuerte golpe que llegaba de la habitación de Janet, al subir a toda prisa encontraron a Janet dormida encima mismo de la cómoda de la habitación, aquello sucedió varias ocasiones con Janet completamente dormida.



Grosse se comunicó con las numerosas entidades que parecían poseer a Janet, también se le hicieron estudios clínicos para determinar si realmente sufría alguna dolencia mental, también se estudio la posibilidad de que esas voces fueran intencionadamente producidas por Janet. Ninguno de esos estudios aportó explicación razonable a todo lo que la familia y Janet estaban sufriendo, pero si que pudieron comprobar que el tiempo que Janet permanecía ingresada desaparecieron todos los fenómenos en la casa, aunque al volver se reanudarían pera cada vez menos intensos y violentos.


La investigación en casa de la familia Harper duró aproximadamente dos años, tiempo tras el cual los fenómenos desaparecieron completamente sin más explicación, permitiendo a la familia Harper descansar por fin. Este es uno de los casos más sorprendentes y que los expertos aseguran que es de los mejores documentados. Sin duda algo sucedió en aquella casa del barrio de Enfield en 1977 que trajo de cabeza no solo a la familia, si no que también a las autoridades e investigadores que se ocuparon del tema. El Poltergeist de Enfield inspirará el estreno en 2016 de la segunda entrega de The Conjuring (Expediente Warren) dirijida también por James Wan, una oportunidad perfecta para vivir aún más intensamente un suceso real igual que sucedió en su primera entrega.

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